Visita de la Delegación Episcopal de Manos Unidas

Ayer, era martes comunitario, y la verdad es que hacía mucho tiempo que no teníamos una tertulia con invitados. Vinieron a vernos de Manos Unidas. Vinieron Teresa (vicedelegada), María Eugenia (secretaria) y Juan (colaborador de Manos Unidas en Perú).IMG_20170207_215154[1]

Primero, como todos los martes, tuvimos a las 20h la celebración de la Eucaristía, para luego cenar y disfrutar de un buen rato de tertulia con nuestros invitados.

La tertulia se desarrolló de modo muy natural. Primero Teresa nos estuvo hablando de su labor, combatir el hambre (contra el cual llevan luchando la friolera cifra de 58 años). Nuestra primera tarea, nos decía, es concienciar a la gente de que no conocemos el hambre, en nuestros países hay necesidad, pero no hambre. Recalcaba que tiramos un tercio de la comida a la basura, mientras unos 800 millones de personas pasan hambre.

A su vez, se dirigió a nosotros como seminaristas, recordándonos que seremos sus futuros emisarios, que vamos a tener que echarles una mano, que nuestra palabra y nuestra ilusión será muy importante.

Y finalmente nos pedía que reflexionáramos sobre la siguiente pregunta: ¿qué puedo hacer yo por Manos Unidas? ¿por el hambre?

IMG-20170207-WA0011[1]Acto seguido tomo la palabra Juan. Muchas veces, nos recordaba, vivimos de apariencia, y en medio de esta apariencia nos puede la avaricia, y es por eso por lo que nos cuesta realmente tomar conciencia de lo que es el hambre.

Yo trabajo en Perú, en el sur, en la frontera con Bolivia, a unos 3800-4200 msnm. A estas alturas, como comprenderéis, el cultivo es muy complicado. Las familias viven en situaciones difíciles, en casas de barro. Allí la gente tiene pocos ingresos, y algunos solo adquieren dinero vendiendo su comida.

Manos Unidas nos apoya proveyendo alimentos, como semillas de quinua. Les enseñamos a instalar pequeños viveros para cultivar legumbres y verduras.

También me gustaría resaltar el papel que hace la mujer en este contexto, pues la mujer peruana tiene una gran habilidad natural para tejer. Lo que aprovechamos para enseñarles a tejer ponchos, gorros, jerséis, chalecos, calcetines, etc. Con los niños desarrollamos programas más orientados a la educación sobre higiene, les enseñamos a lavarse las manos, a tirar la basura, y algunas cosas más.

En algunos sitios, con suerte, podemos abrir pozos, excavando a unos 4 o 10 metros. E intentamos instalarles letrinas.

Concluyendo nos recordaba que hoy en día es complicado concienciarse del hambre, de ese hambre, de qué es o de cómo es, porque la comodidad que vivimos nos vacuna contra el sufrimiento. Y éstas, decía, son las tareas que nos quedan para trabajar.

Después vino un espacio para formular preguntas, os dejamos la transcripción.

P- Juan, ¿Cómo os enfrentáis a la cuestión de la sanidad y de la educación?

R- El ministerio, de vez en cuando, lleva a cabo campañas de sanidad. A las cuales nos sumamos. Éstas consisten en que tengan presente que hay gente preparada que puede ayudarles. y en recordarles cuestiones básicas de higiene.

P- Una amiga mía es de Perú, y me regalo unos guantes de lana de llama y, por curiosidad, miré cuanto costaban en España, y en comparación son carísimos, ¿cómo se explica esto? 

R- En lo relacionado con las exportaciones, a uno le es rentable, económicamente hablando, llevarlas a cabo cuando la cantidad de lo que se quiere exportar es muy grande. Lo que hacemos es poner en contacto a algunas personas que tejen con exportadores, pero es algo que cuesta mucho. Primero, porque para exportar se han de cumplir una serie de requisitos de calidad de producto. Pero además por el problema que se puede generar con la explotación laborar por parte de los intermediarios.

P- ¿Qué ayuda recibís del gobierno?

R- Ninguna. A veces hacen alguna promesa, pero nunca se llegan a cumplir.

Y por último el rector, nos recordó el papel que juegan los medios de comunicación, muchas veces con su silencio, en relación al hambre. Y agradeció en nombre de todos la visita que nos hicieron nuestros amigos de Manos Unidas.

¡Muchas gracias por venir!