Nos visita… don Fernando González

Ayer nos visitó don Miguel Fernando González, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Ibagué, Colombia. Que esta estos días por nuestra tierra, pues ha venido a ver a algunos sacerdotes de su diócesis, como don José Gregorio que estudia el doctorado en la Universidad de Navarra, a la vez que sirve a nuestra diócesis como párroco de Alfamén y Almonacid de la sierra.

No es la primera vez que don Fernando (como le gusta que le llamen) está en nuestro país, pues estudio los cinco años de Teología en la Universidad de Navarra, en el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa. Hasta hace apenas un año y medio don Fernando todavía ejercía de rector del seminario de su diócesis, Santa Marta.

Tuvimos la suerte de poder disfrutar de su compañía en la celebración de la Eucaristía, posteriormente en la cena, y por ultimo en una tertulia.

Durante la homilía don Fernando nos animaba a estar siempre en acción de gracias. Esta acción, nos decía, es esencial, es vivir agradecidos con quien nos muestra el camino a nuestra felicidad. Que mejor que saber que estamos en las manos de Dios, y que si caemos, caemos en sus manos.

Cuando Dios permite algo es siempre para bien, y es por eso que los cristianos no andamos por la vida angustiados. Por eso nos animaba a agradecer a Dios las pruebas más duras, y no sólo aquellas que nos parecen buenas. En relación con esto nos puso como ejemplo de alegría a los mártires claretianos de Barbastro, que ante la voluntad de Dios están alegres, pues saben que Dios permite el camino más adecuado para la salvación de cada uno. Por último nos exhortó a cuidar los grandes tesoros que tenemos: la vida, la fe y la vocación.

Después de una cena digna de los mejores restaurantes, nos dirigimos a la sala de estar para la tertulia. Los primeros minutos los dedicamos a unas breves presentaciones.

La primera tarea que tengo como obispo es cuidar a mis sacerdotes“, así comenzaba don Fernando respondiendo a la pregunta de cómo es ser obispo, “ser obispo requiere una visión más global de la Iglesia. Hay que ir dialogando, aconsejando, acompañando, corrigiendo, etc“. A su vez, nos insistía en la importancia del derecho canónico, pues esta muy presente en la realidad de la Iglesia, y del ser obispo. Esta pregunta terminó de responderla con un “como obispo te toca ir aprendiendo muchas cosas sobre la marcha“, a lo que siguieron una serie de risas.

La segunda pregunta la dirigió nuestro director espiritual, don Juan Sebastián. “Usted ha sido muchos años director espiritual del seminario de su diócesis, ¿qué consejos me daría y qué consejos daría a los seminaristas?”

En primer lugar, respondía don Fernando, hay que insistirles en que el horario del seminario lo hagan propio, para así llevar una vida ordenada en el seminario y fuera de él. Ya después consiste en ir acompañando poco a poco y ayudar a los seminaristas a ir creciendo en el trato con el Señor. Y esto hay que hacerlo sin crear dependencias, ni caer en el paternalismo.

También tuvo ocasión de preguntar don José Antonio, el vicerrector. ¿Cómo fue el salto de director espiritual a rector? Y ¿Cuántos seminaristas tenía?

(Risas) “Fue muy difícil. Entre otras cosas porque conllevaba mucho trabajo burocrático al que como director espiritual no tenía que hacer frente. La verdad es que es un gran reto. En cuanto a la segunda pregunta, el promedio era de unos 40. El curso lo comenzaban algunos más, pero conforme avanzaba disminuya un poco el número“.

Pero don Fernando no dio por concluida la respuesta, “el trato con los formadores no es algo momentáneo ni casual, sino algo importante. En el seminario se forjan amistades para el futuro, un sacerdote o puede ir solo. Los sacerdotes que van solos son peligrosos“.

Otra pregunta que salió a la palestra fue ¿qué espera un obispo de sus sacerdotes?, y casi sin dejar tiempo don Fernando dijo “disponibilidad“. Lo que un obispo espera de sus sacerdotes es disponibilidad, prosiguió, esto no es perder la libertad, sino que facilita mucho la vida del sacerdote, y la del obispo, claro (risas). La Iglesia ha de funcionar así, como una familia.

Por último, antes de despedirse, nos hablo de la visita del Papa Francisco a Colombia. “Durante los 4 días que el Papa estuvo en Bogotá no hubo ni un solo homicidio, había ambiente de paz, atraía a todo el mundo como un imán, fue como una explosión de fe.”

A los obispos nos dijo que todo lo que nos iba a decir que lo entendiésemos en continuidad con Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Nos dijo que no somos políticos, sino pastores (haciendo referencia a la paz del gobierno con las FARC). Que no debíamos dejar entrever inclinaciones políticas. Pues partido es lo opuesto a lo entero, a la unidad. Y en la Iglesia no puede haber partidos. A todo el mundo le llamó la atención que en ningún momento hablase de política“.

Finalmente le dimos las gracias por su visita, le despedimos con un caluroso aplauso y el vicerrector le aseguro que aquí tiene su casa, y que venga cuando quiera.

¡Muchas gracias don Fernando por su visita!

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