Diario de un seminarista

​¡Buenos días amigos!
Espero que hayáis pasado una gran semana y que estéis planificando unas vacaciones fantásticas ¡Yo ya lo he hecho!

¿Cómo ha ido la semana? Ha sido alegremente agotadora dado que este mes de marzo el seminario ha tenido diversos eventos, celebraciones y demás cosas para darnos a conocer y poder así llegar a muchas familias, jóvenes… que quieren ver cómo es el seminario y por qué no poder estar el año que viene en el. 

Digo alegre porque debemos tener conciencia de que somos nuestra vocación, nuestra llamada a algo grande que nos prepara Dios y este mes ha sido genial para profundizar en ello.

Una vocación grande, universal, tal y como nos contaron los misioneros Ramón y Raúl del Instituto español de misiones extranjeras (IEME), que con heroica entrega anuncian el Evangelio en Togo (país donde al parecer, tenía esa duda, no hay hipopótamos).

El viernes tuvimos otra edición del Espacio One, esta vez organizado por nosotros, los seminaristas, en el seminario San Carlos, lugar donde han estudiado tantos y tantos sacerdotes de esta diócesis. Un sitio artísticamente excepcional y que, junto a la preparación del ambiente, ayudó a los jóvenes a “ver de otra manera”, a ponerse las gafas del servicio, de la entrega, para estar más cerca de Dios y de los hermanos. El redactor jefe de este diario, tuvo también alguna tarea especial en el apartado de incendios menores. 

Eso es todo lo que os puedo contar amigos, ha sido un placer volveros a narrar mis aventuras y la de mis compañeros, espero que paséis una feliz Semana Santa y que viváis estas fechas centrales de nuestra fe con alegría y profundidad. 

¡Un fuerte abrazo!

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