Diario de un formador

Y sigue sin llover… la tierra reseca y agrietada pide agua, como nosotros que, a punto de celebrar el Adviento, pedimos que llueva también su gracia. A veces también andamos un poco “secos”, pero hay que aprender a resistir y confiar.

La semana comenzó asomándonos a las nuevas tecnologías. Dos de nuestros diáconos Fabio y Federico, en el ciclo de Acción Social Católica preparado por la Delegación de Catequesis, nos invitaban a pensar, buscar, crear, trabajar y compartir, a través de los medios audiovisuales como nuevos lenguajes al servicio de la parroquia y de la Evangelización. Resultó una charla muy interesante que nos ayudó a quitarnos los miedos y a lanzarnos a explorar estos nuevos medios al servicio de la comunicación surcando por el valle digital.

El martes la cita fue con las Cofradías, me pidieron que les introdujera en el tema de la formación cristiana del laico. Una oportunidad para compartir retos y oportunidades con los cofrades sobre la importancia de una formación a la altura de lo que nos reclama el tiempo presente. Siempre con el deseo de ser “sal y luz”, en esta tierra, en nuestro mundo.

El miércoles gozamos en la parroquia de una celebración comunitaria muy entrañable, con motivo de la presentación del libro: “Haciendo comunidad. Los 100 números de la Hoja Parroquial de San Miguel de los Navarros”. El título lo dice todo. Y lo expresamos así porque la comunidad es un organismo vivo que se va conformando día a día. En sus páginas se dibuja la historia viva de nuestra parroquia en los últimos años. En ellas se deja entrever lo que esta comunidad parroquial cree, celebra y vive. Paisaje comunitario con Dios al fondo. Una gozosa celebración en la que participaron muchos de los sacerdotes que han prestado su servicio en los últimos años en nuestra parroquia.

El jueves es para mí un día de encuentro con los chicos del curso Propedeútico. Estamos inmersos con la cuarta parte del Catecismo dedicada a la oración. Un hermoso tratado sobre la oración cristiana. Creo que estamos aprendiendo juntos muchas cosas sobre lo que es el motor de nuestra vida cristiana y de nuestra vocación: la oración. Con nuestras victorias y nuestras derrotas en este campo, pero Dios siempre delante: sosteniendo, animando, pacificando.

Y termina la semana con el curso de preparación al matrimonio. Los matrimonios acompañantes y un estupendo grupo de 8 parejas que se van a casar el próximo año, dialogamos y compartimos sobre lo que supone este paso decisivo para sus vidas. Recordamos las palabras del Papa Francisco dirigiéndose a los recién casados. Hay tres pilares que mantienen y salvan todo matrimonio, los resumimos en tres palabras: perdón, permiso, gracias.

Hasta el mes que viene.

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