Diario de un… formador

Como un suspiro han pasado los días y ya estamos aquí otra vez para la crónica mensual. Finales del mes de octubre. No llueve ni una gota y hace mucha falta. Hay que seguir rogando…

Esta semana se enmarca dentro de lo que me gusta llamar el ritmo ordinario. El barco del curso pastoral ya ha cogido velocidad de crucero: las catequesis en marcha y los grupos parroquiales con las tareas habituales. Comenzaba la semana en compañía de los agentes de pastoral de la Salud de la Vicaría I, en los locales de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Me habían pedido que les hablara sobre las Unidades Pastorales como instrumentos de comunión para la misión en nuestras comunidades. Nos toca abrir surcos nuevos para tiempo nuevos. Sabemos que no nos vale con el “siempre se ha hecho así”, debemos aprender a organizarnos mejor, pero sobre todo a recobrar impulso y aliento misionero. La pastoral de la salud, con cuidados, presencias y atenciones, sigue abriendo puertas, y tantas…

El martes es día de Seminario, en esta ocasión era el turno para nuestra actividad mensual dentro de lo que llamamos “Seminario corazón de la Diócesis”. Disfrutamos del testimonio fresco y alegre de Jaime Urbizu. ¡Cuánto bien nos hace hablar con naturalidad de nuestra vocación! Como Dios llama a cada uno a su manera, como se sirve de tantas y tan diferentes mediaciones, como, en tantas ocasiones, basta con estar atento a su llamada, porque Él llama, llama, llama siempre.

Miércoles, hoy cita con el grupo de Cáritas de la Parroquia. En el horizonte un proyecto ilusionante de Cooperación con Palestina. Dar una oportunidad a la paz, siempre posible, siempre necesaria. En tiempos difíciles y convulsos, ¡no nos dejemos robar la esperanza! Como decía el gran san Juan de la Cruz: “Pon amor donde no hay amor y sacarás amor”. Habría que probarlo.

El jueves los chicos de primera comunión entraban al templo entre expectantes y gozosos. Era el día de la celebración familiar de la Inscripción del Nombre y la entrega del Catecismo. Ya estáis en lista, ya estáis inscritos. Dios conoce vuestro nombre… ¡y le gusta tanto! Qué importante es ayudar a las familias a tomar conciencia de la necesidad de apoyar la tarea de la educación en la fe. La comunidad parroquial está llamada a acompañar el proceso catequético de los niños, jóvenes y adultos. Sin esta cercanía, todo es más difícil.

Llega el fin de semana. El sábado acudimos a un “oasis” en medio de la ciudad y que permanece como “fuente” de paz y bien desde el año 1234. Me explico. Los seminaristas de Zaragoza tuvimos la suerte de compartir una mañana de encuentro con las Hermanas Clarisas de Santa Catalina y San Damián, en la demarcación parroquial de San Miguel. Una delicia escuchar el testimonio de vida de oración, de sencillez y de alegría de las hermanas. Presencia de Dios, cascada de luz, irradian estas hijas de Santa Clara. Gracias hermanas por vuestro testimonio y vida entregada. Y también por endulzarnos la mañana con esas ricas magdalenas.

Continuará…

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