|
3.- “El Espíritu Santo, que nos transforma y
nos colma de su fuerza, nos hace testigos
plenos del ardor misionero de Cristo
Resucitado.”
-
Acercando directamente a Cristo a un hermano
alejado.
-
Comenzando toda acción pastoral con la
invocación al Espíritu Santo.
-
Dedicando, en nuestra pastoral, una
catequesis al Espíritu Santo.
-
Aceptando y cumpliendo las normas de
convivencia para favorecer el bien común y
como signo testimonial.
-
Viviendo siempre, en la vida diaria y aun en
medio de las dificultades, la alegría de ser
y sentirme cristiano, llamado al sacerdocio.
- Siendo testigos de la fe, de una manera más
viva y comprometida, en el Seminario y en el
ambiente de increencia de nuestro mundo.
- Secundando las iniciativas que la Comisión
de Misiones programe para ayudarnos a crecer
en el ardor misionero de Jesucristo, buen
Pastor.
- Conociendo el testimonio de fortaleza de los
mártires modernos y tomando conciencia de la
acción del Espíritu Santo en ellos.
-
Conociendo la realidad de Caritas en la
Parroquia de pastoral.
- Comprometiéndonos personal o
comunitariamente en alguna actividad
asistencial: Cruz Blanca, ancianos,
hospitales…
-
Fomentando la invitación vocacional en
nuestras actividades pastorales.
-
Invitando a participar a niños,
adolescentes, jóvenes... en las actividades
vocacionales organizadas por el Seminario. |